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A final del mes de noviembre del año 2014 parte a la casa del padre, un ser humano que soñó y realizó ese sueño, crear una escuela para niños sordos, ese sueño inició en el año 1960 y hoy, 54 años después esa idea es la realidad que vive un país, con extensiones de escuelas casi por todo el territorio y con el apoyo de patronatos que velan por el buen funcionamiento.

 

Don Luis dedicó gran parte de su vida, de su patrimonio, y la integración de su familia a garantizar que la Escuela Nacional de Sordos funcionara y fuera este espacio tan necesitado por los (as) niños (as) con deficiencias auditivas un lugar para su desarrollo y crecimiento personal, hoy la educación para sordos forma parte de una propuesta educativa contemplada en el currículo nacional.

 

La escuela de sordos ext. no. 7 de la ciudad de San Francisco de Macorís, lamenta la partida de Don Luis y agradece al padre Dios creador por darnos la oportunidad de que él fuera parte de nuestra existencia.

 

Descanse en paz.

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